Cuando en 2008 la Legislatura porteña votó la creación del Distrito Tecnológico, a Parque Patricios no llegaba el subte. Tampoco tenía el curioso privilegio de contar con un edificio de uno de los arquitectos mas famosos del mundo, el británico Norman Foster. El parque -que siempre fue el corazón del barrio- se encontraba degradado y tenía partes usurpadas. No había cadenas de heladerías o de cafeterías. La pizzería El Globito y las empanadas de La Quintana, de avenida Caseros y La Rioja, eran casi las únicas opciones gastronómicas.

Diez años después, el barrio está totalmente renovado. Con casi 250 empresas operando y 12 mil personas que llegan para trabajar, pero también para comer, tomar un café, salir a caminar por el parque, ir a un gimnasio y hacer compras. En fin, para vivir y dinamizar este rincón de la Ciudad.

La mudanza de la sede del Gobierno porteño al edificio de Foster, en 2015, contribuyó también al impulso de Parque Patricios. Según datos del Ministerio de Economía y Finanzas porteño, hasta mayo se habían radicado 307 empresas en el barrio, de las cuales 247 estaban operando y reunían 12.283 empleados. Las otras 60 aún sin operar se comprometieron con la Ciudad a empezar a hacerlo antes del final de 2019; así estiman que se incorporarán otras 7.000 personas a la dinámica barrial.

Delimitado por las avenidas Amancio Alcorta, Sáenz, Chiclana y Brasil, y por las calles Alberti y Manuel García, el Distrito Tecnológico otorga algunos beneficios a las empresas que se radican en la zona. Por ejemplo, están exentas de los impuestos a los Ingresos Brutos, de sellos e inmobiliario. Y se les facilita la obtención de créditos en el Banco Ciudad. También están exceptuadas del pago del ABL. El mismo beneficio reciben los empleados de estas que tienen una vivienda o la alquilan en Parque Patricios, siempre y cuando puedan demostrar la relación de dependencia.

Las universidades tienen iguales ventajas. La primera en instalarse fue el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA), que convoca a 600 estudiantes. Le seguirán sedes de Caece y la Universidad del Salvador.

Para muchos el futuro está en la construcción de viviendas. “Para el año que viene se espera la mudanza de empresas muy grandes. No dudamos de que el siguiente paso a nivel inversión son las viviendas. Por eso, después de levantar siete edificios de oficinas y de mudar 35 empresas al Distrito, decidimos apostar por lo residencial. Compramos un terreno en Chiclana al 3100 y empezaremos las obras en 2019”, cuenta Flavio Galli, titular del Grupo Tueroc, que hizo los edificios de Despegar, Al Mundo, Bumeran y BDO Consulting. “Cuando llegamos al barrio no estaba hecho el tendido de la fibra óptica”, recordó.

Juan Manuel Seco, director general de Distritos Económicos de la Ciudad, coincide: “A quienes vienen a trabajar los llamamos turistas diurnos. Son más de 12 mil y para 2019 serán casi 19 mil. Sabemos que hay otros dos proyectos inmobiliarios apuntados a un target joven, con departamentos de uno y dos ambientes y amenities. Responden a un perfil de primera vivienda, buenos ingresos, salarios en blanco y un trabajo estable”. El funcionario confirmó que en el primer semestre del año próximo la multinacional Accenture estrenará edificio corporativo en Rondeau y 24 de Noviembre, adonde mudará a 4.000 empleados.

“Una de las funciones del Estado es controlar que no baje la cantidad de empleados y que no cambie la actividad de la empresa”, explica Seco.

Por supuesto la llegada de las empresas, del subte y de comercios, junto al mejoramiento del espacio público y las obras de infraestructura, generaron una demanda de terrenos y propiedades que hizo subir radicalmente el precio del metro cuadrado.

 

Fuente. Clarin.com